21:05 del jueves Santo, una de las noches más bonitas de este año tan pasadito de aguas. Las calles de Algeciras empedradas de gente, el Cristo del Nazareno saliendo de la iglesia, majestuoso, y con gran humildad, mirando desde la puerta con esos ojitos de tristeza a sus hijos, que lo esperan todos los años en silencio, aguantando la respiración, escondiendo su llanto, y pensando…-que daño más grande pasaste padre mío que te hizo esta humanidad, como podemos compensarte todo lo que hiciste por nosotros.
Te veo salir con esa cuadrilla de grandes costaleros, esa salida que hace años no veo sacar con tantísima fuerza, con tanto animo, con el corazón y todos los sentidos puestos en una sola meta….lucirte por tus calles de Algeciras.
Terminando la carrera oficial allí te estoy esperando, preguntándome fríamente ¿qué hago aquí?... ¿por qué lo hago?, ¿qué consigo haciendo daño a mi cuerpo?....la respuesta que siempre ha salido de mi cabeza es….........él me llama.
Es un cúmulo de sentimientos en mi cuerpo cuando te veo acercándote …que no arranco a llorar, por miedo al qué dirán, y pensando …..Qué bonito te llevan padre mío.
Ya me toca…. entro dentro del paso y me voy a mi sitio, donde me preguntan…” ¿Qué?, Cómo ha ido?”....-que quieres que te diga costalero….-PRECIOSO LO LLEVÁIS.
Suenan las tres llamadas y meto mi alma en el palo, ahí empieza mis sensaciones, vellos que se salen de la piel, olor a flores, ganas de vivir, y esos ojos que no paran de llorar…que me pasa Dios mío….suena el martillo y te elevo lo más alto que mi espalda y mis piernas te puede dar, eso no es dolor….dolor es el que pasaste tú padre mío aguantando la cruz y los pecados de tus hijos.
Salimos andadito con un vocero al que Dios le de muchos años haciendo lo que bien sabe hacer, y una banda que quitaba el sentio en cada nota que daba, los dolores del martes santo desaparecen, los músculos se tensan y sientes la fe por todas partes.
Ya termino……….y te espero en la iglesia, cansaito, pero con ganas de llevarte de nuevo 20 veces más….
Me voy para mi casa con los pies doloridos y con la espalda dormía…entonces empiezo de nuevo a ser yo y a preguntarme nuevamente.
-¿Por qué lo haces?............con su repetida respuesta.
-Porque él me llama
Gracias Manolín por demostrarme tu humildad y tu paciencia y darme la oportunidad de saber lo que se siente el jueves santo, y Enhorabuena a todos los costaleros, capataces, hermanos en general por la entrega a su Cristo del Nazareno, gracias de nuevo por dejarme vivirlo un ratito con ustedes.
Carlos B., costalero de Ntro. Padre Jesús Nazareno